CATEQUESIS EN LA ÉPOCA MEDIAVAL

 Los catecismos o exposiciones breves y sistemáticas se diversifican grandemen­te en los años que siguen al estableci­miento de los pueblos invaso­res de Europa. Teniendo en cuenta que la ignorancia religiosa era el estado común de los bárbaros, los pastores centraron su aten­ción en lo que debían enseñar a sus súbditos más en forma operativa que teológica.
   - Tal vez sea de los más primerizos y logrados el llamado “Catecismo de Alcuino de Cork” (735-804), hallado entre sus numerosas obras didácticas, (al menos es atribuido a él). Está en latín y refleja una sistemática y breve explicación de los misterios principales.
   - El "catecismo de Weissenburó”, en la Alsacia, fue redactado por autor desconocido en el 789 en el mo­nasterio de tal nom­bre. Se divulgó en latín y alemán para el pueblo sencillo o, al menos, para los no analfabe­tos. Llevaba la explicación de las ora­cio­nes y de los miste­rios cristianos con miras pastorales.
     - El "Didascalion", de Hugo de San Víctor (+1141), es otro de los comenta­rios sistemáticos. En la parte de la obra que habla de la Teología ofrece una síntesis de doctrina que deben saber los cristianos. El libro presenta el valor y contenido de las siete artes liberales.
     - Los comentarios de Pedro Abelardo (1079-1142) en el "Del sí y del no" son modelo de manual para las disputas universitarias y forman un conjunto profundo aunque no sistemático.
     - Fue grande la influencia de Santo Tomás, en opúsculos como  "De los artículos de la fe y de los sacramentos", "Explicación de la oración dominical", "Explicación del Avemaría", "La explicación del credo de los Apóstoles". Los pronunció como conferencias cuaresmales, pero se difundieron pronto como escritos dirigidos a gente sencilla y se emplearon con frecuencia como textos de estudio avalados con la autoridad del Doctor Angélico.
    - Muy significa­tivo fue el libro "Doctri­na puerilis" de Raimundo Lulio (1233-1315), que es un comentario sobre la vida cristiana y las normas de conduc­ta, más que una exposición de doctrina.
    - El Catecismo de Pedro de Cuéllar, hacia el año 1325, con 57 folios y una exposición sencilla y siste­mática en castellano inicia la serie de los que recogen la transición al Humanismo.

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